28.4.20

Música en Cuarentena vol.1 – Industrial Wasteland

Aun no nos alcanza el virus, el encierro no nos corta la inspiración. Seguimos activos. "Vivitos" y coleando. Con mas tiempo para descubrir música eso sí, queriendo compartir un poco de brebajes sonoros para el alma enjaulada. No teman, no lloren, aquí los cobijamos. En este espacio abrimos una serie dedicada a música descubierta desde que nos pusieron en la jaula a todos. Artistas, discos, videos, conciertos que pueden tripear desde hoy. Yo me he dejado llevar por días donde escucho estilos completos.

Entre tanta debacle “industrial” mis sentidos viraron hacia el genero mismo que utiliza esa palabra como etiqueta. Dos bandas me capturaron. La primera es Cabaret Voltaire banda con tintes góticos pseudoelectronicos navegando entre aguas Depeche Mode y cortes mas secos a lo Coil. Éntrenle a “Collected Works #8385” para una probadita de los mas movidito de estos pilares. 

La segunda es Skinny Puppy, canadienses dementes con un sonido mas enfermo que sus colegas de la misma época sirviendo de base para lo que nos entregaría Trent Reznor y compañía unos años después. Dos discos de SP, están el “Too Dark Park” de 1990 y el “VIVIsect VI” del ’88. Desgarrando con electrónica violenta los Skinny Puppy son esa banda perfecta para quemarlo todo.


A propósito de Coil, una banda que pone en escena sonidos y temas desafiantes, comandada por el legendario y ya fallecido John Balance. El disco a escuchar es “Horse Rotorvator”, música para tardes grises con conceptos mecanizados. Enfermen su mente con esta gran placa.
Y si vamos a trazar las ideas de John Balance llegamos (y terminamos este post) con los padres indiscutibles del industrial; Throbbing Gristle. Poca música es tan desafiante como la de TG tachados de obscenos por sus puestas en escena donde proyectaban mutilaciones y genitales masculinos. Estos cabrones eran tan chingones que sacaron un disco titulado “20 Jazz Funk Greats” con una portada que parecía sacada de algo que grabaron los Carpenters. La idea era engañar a los compradores porque ni era Jazz o Funk sino música torcida con ruidos disonantes, rolas con títulos como “Six Six Sixties”. Tal vez termino el post llegando a TG porque su cantante Genesis P-Orridge (todo un personaje que les recomiendo googlear) falleció el pasado 14 de marzo, como si despidiéndose del mundo justo cuando todo se iba a la mierda. De repente sabia algo que nosotros no.

¡Feliz Pandemia a todos! mucho ánimo y no dejen que la fiebre de cabaña los alcance, prometo regresar con más volúmenes para pasar mejor este tiempo amargo. (Francisco)