20.1.20

Top 28 discos de la década (en un solo post)

En este post decidí consolidar el listado del top 28 discos de la década que publiqué de diciembre 2019 a enero 2020, para facilitar la lectura del conjunto.

Llegamos arrastrando el esqueleto al final de la década, apaleados por diez años de sucesos y procesos brutales como la explosión del odio religioso en el planeta, grandes tensiones políticas, la decadencia ecológica, etc.  Por suerte, la gente se rebela, los pueblos se levantan y... tenemos música para soportarlo todo, inspirarnos y seguir adelante. Porque el arte y el amor salvan, y el amor al arte salva la música, ya sea underground o mainstream.
       Esta lista comentada de 28 albumes de la década no tiene mayor pretensión (insertar meme de Bart caceroleando en la casa Simpson gritando “¡mírenme, mírenme!”). No les estoy tratando de decir que estos son los mejores de los mejores por x, y o z criterio objetivo. El listado es una selección muy personal de música que me ha cautivado a lo largo de los años, es música a la que he regresado insistentemente, por el (extraño) placer que me produce, por parecerme tan peculiar e inusual como misteriosa (en algunos casos), porque el sentido de cada disco terminó por enraizarse profundamente en mis playlists cotidianas. Porque todos estos albumes me animan el espíritu y creo que, con una escucha atenta, le animarían el espíritu a cualquiera.

La lista está compuesta por un conjunto diverso de artistas, estilos y humores. No son discos de un mismo género musical, a veces agrego bandas que han producido constantemente a lo largo de la década, a veces me refiero a discos que cerraron con broche de oro la década de los 2000, a veces se trata de discos aislados, de estallidos efímeros de genialidad o de bandas desconocidas que se esfumaron tan rápido como alcanzaron un poco de notoriedad. Otras tal vez estan reservando su mejor trabajo para el futuro, mientras que algunos discos son aportes de veteranos de la música pop, que lograron reinventarse y responder a la intensidad de los tiempos. Sea lo que sea, son discos que animo a todos a escuchar.
Antes de iniciar, aquí les va una lista de discos que me costó integrar al listado final, pero que vale la pena mencionar: 

50. Billy Woods - Hiding Places (2019) 
49. Slowdive – Slowdive (2017) 
48. Colin Stetson & Sarah Neufeld – Never Were the Way She Was (2015)
47. Aphex Twin - Syro (2014) 
46. Liars - Sisterworld (2010) 
45. The Body – I Have Fought Against It, But I Can´t Any Longer (2018)
44. Hangman´s Chair – Banlieue Triste (2018) 
43. Black Midi – Shlaggenheim (2019)
42. PJ Harvey – Let England Shake (2011) 
41. Eyehategod – Eyehategod (2014) 
40. Childish Gambino - Because the Internet (2013)
39. El Guincho – Pop Negro (2010)
38. Chelsea Wolfe – Pain Is Beauty (2013) 
37. Lord Mantis – Death Mask (2014)
36. Quasimoto – Yessir Whatever (2013) 
35. Dj Rashad – Double Cup (2014)
34. Rustie – Glass Swords (2011)
33. Flying Lotus – You’re Dead! (2015)
32. Angel Olsen – My Woman (2016)
31. Danny Brown – Atrocity Exhibition (2016)
30. Women - Public Strain (2010) 
29. Big Boi – Sir Lucious Left Foot… The Son of Chico Dusty (2010) 

Ahora sí, pasemos al listado comentado: 
 
28. Kurt Vile – Smoke Ring For My Halo (2011)
       El señor Vile, slacker profesional, le hace honor, en sus composiciones y su estilo, tanto al estilo narrativo de Bob Dylan como a la elegancia de Stephen Malkmus. Kurt, el que se sienta a ponderar la existencia con taza de café en mano, una guitarra acústica al alcance y cielos plateados a distancia. Sus composiciones alternan entre bellos lamentos sobre el tiempo perdido, la simplicidad del amor, observaciones sobre males y bienes sociales… Su tono vocal y la producción de este disco, ligeramente mojados en reverb y delay, transmiten una mística reconfortante y melancólica a las melodías y líricas del cantautor. Smoke Ring For My Halo triunfa al ser un disco discreto, simple, pero con melodías, frases y paisajes que se le meten por debajo la piel, grabados en el inconsciente.

27. Sleaford Mods – Key Markets (2015)
       ¡Sleaford Mods, Sleaford Mods, Sleaford Sleaford Sleaford Mods, Sleaford Mods Sleaford Mods, Sleaford Sleaford Sleaford Mods!… suena un bajo distorsionado y apagado por encima de un loop de batería rápido y nervioso. El duo no pierde tiempo en preliminares y lanzan desde los primeros segundos de la primera rola de Key Markets, su segundo album, su sonido y estilo atípico. “Algunos se creen la mentira de trabajar hasta morir”, nos dice Williamson, en una línea bastante clara y resonante de su berborréa sarcástica. “¿Estas atrapado? Yo también, la alienación a nadie le molesta.” Esta banda es un especie de post Gang of Four, en todo su sentido. En el retrovisor quedó la lucha de clases y las esperanzas revolucionarias, pero permanece la inconformidad post-punk ante el mundo del consumo, con protestas que oscilan entre rap y spoken word, sobre una base minimalista y bailable (bajo y batería programada, con algunos pincelazos melódicos de vez en cuando).  Permanece también un sentido de humor ácido de que algo está mal en el modelo social dominante. No puede ser la injusticia social, porque, para poder ver esto, habría que quitarse el velo del consumismo, del comportamiento convencional, vacío y autoerótico. Y eso nadie quiere hacerlo.

26. Turnstile  – Time & Space (2018)
       Breakdowns infinitos esperando el fin del mundo. Escuchar Turnstile es recobrar el sentido de la vitalidad adolescente, vibrante y agresiva. La estética musical del quinteto de Baltimore sirvió en su momento de oxígeno para una escena hardcore que tuvo un especie de renacimiento en esta década, reactaulizando el hardcore puritano, pero también, incorporando elementos de otros estilos, desde el crossover hasta el neo metal. Justamente, Turnstile (junto a Angel Du$t) lograron reintroducir en el mundo de los circle pits y breakdowns la hibridación crossover que a inicios de los noventa patentaron bandas diversas como Faith No More, Anthrax y Leeway. De hecho, Turnstile suena mucho a Leeway, pero la exuberancia de su juventud, la calidad de las composiciones y la sensibilidad pop que proponen los convierten en algo que va más allá del nicho under del que salieron. Time & Spacedisco publicado por una disquera que brilló durante la época del neo metal (Roadrunner Records), es un testimonio de la re-emergencia del hardcore en la música alternativa, pero es también un disco que se destaca por su originalidad entre las múltiples bandas ahora saturan el subgénero.


25. Alchemist – Israeli Salad (2015)
       Viajar es vivir, dicen. Y los que no viajan, tienen la oportunidad de hacerlo a través de sus artistas favoritos. Inspirarse de viajes, hacer un poco de crate digging y regresar con sonidos locales para producir nuevos y mejores beats. En el mundo del hip hop, Madlib es el rey de hacer mezclas hip hop con sonidos foráneos con base a sus adquisiciones musicales "turísticas". Alchemist, por su parte, es más conocido por las producciones bombásticas del hip hop old school de finales de los noventa inicios de los dos mil, o por sus colaboraciones recientes con el rapero Action Bronson. Pero en este caso, el excelente productor decidió echarse "un su viaje" por los bordes del Mar Muerto. Por alguna razón no se tomó muy en cuenta esta producción en las listas de los mejores discos de 2015… tal vez porque es un disco de “beats”, casi más apto para ser utilizado en batallas de rap o concursos de b-boys, pero no dudaría en recomendarlo a cualquiera que ha escuchado las producciones de Madlib. El resultado es una mezcla excelente y cautivante, nunca aburrida, entre sonidos medio orientales y beats hip hop excitantes. Un disco que pega igual de fuerte a la primera que a la veinteaga vez que se escucha.  

24. Queens of the Stone Age - … Like Clockwork (2013)
       QOTSA llegó a niveles mainstream desde hace ratos, gracias un estilo propio a la vez lo suficientemente pegajoso y sucio para agradar a fans de stoner rock, como accesible y directo para fans del sonido rock, menos especializados. Songs for the Deaf, el tercer album de la banda del desierto californiano, cayó en el top 5 de los mejores albumes de la década pasada de su humilde servidor y seguramente de muchas otras personas.  Con Like Clockwork, QOTSA arremetió de nuevo. Los álbumes que sacaron desde Songs... no decepcionaron, pero no habían llegado a su nivel. Con este disco logran de nuevo producir un clásico del rock, innovando a la vez ya que Like Clockwork es brillante precisamente porque es distinto de todos los demás discos que había sacado la banda hasta ese entonces. En este caso, QOTSA sin tapujos convierten su sonido en un especie de hard rock glorioso, grandilocuente, pesado, delicado y triste en algunas ocasiones. Este disco tiene todo para complacer a cualquier fan del rock setentero con aspiraciones épicas tipo Led Zeppelin, sin ser un especie de tributo retro, al estilo de ese entonces, ni ser un disco de neo-garage. En este disco QOTSA hace auténtico arena rock, y el resultado es fabuloso. Incluye baladas.

23. Shabazz Palaces - Lese Majesty (2014)
       El gran mérito del duo Shabazz Palaces (Ishmael Butler, ex Digable Planets, y Tendai Maraire) es haber creado un universo futurista para el hip hop. Al igual que Death Grips o Cannibal Ox, pero, desde una óptica radicalmente  distinta (ya que el futuro que pintan ambos grupos es distópico y oscuro), este duo  de artistas genera un especie de banda sonora futurista que le debe tanto al flow del rap que al quietismo dub o a la psicodelia. Las líricas de Palaceer Lazaro (el alter ego de Butler) son un complemento rico para este asidero sonoro. La crítica a la sociedad del consumo es omnipresente, así como la crítica al camino que ha tomado el hip hop en su ascenso en la industria musical. Pero Butler codifica esto en un especie de historia que mezcla el juego moderno de las apariencias con motivos esotéricos, del pasado y de un futuro imaginado. El contenido, la fantasía y los ritmos de Maraire, potencian la excentricidad del conjunto. En el universo de Shabazz Palaces, el orden psicodélico y el lujo ostentoso son la misma cosa. 


22. The Body & Full Of Hell - Someday You Will Ache Like I Ache (2016)

       La colaboración de dos de las bandas de metal extremo más brutales y experimentales hoy en día. Tanto The Body como Full of Hell parecen emanar de una pesadilla foucaultiana. El poder ejerciendo sobre el cuerpo, torturándolo. En este album mezclan hábilmente los rasgos distintivos de cada banda. Desde los blast beats ultra rápidos de Full of Hell hasta el doom minimalista y torturado de The Body. Sin embargo, el resultado es más que la suma de las partes. Lo que consiguen sus autores es un collage de experimentaciones lentas, tribales, y explosiones grind que se funden en un caos noise.  A notar también, que siempre que la oigo me suena increíble la voz de Chip King, cantante de The Body: la voz de un auténtico histérico, que encapsula la locura moderna.


21. Hiatus Kaiyoté - Choose Your Weapon (2015)

       Este album me lo presentó Quest Love. Estabamos en un café, charlando sobre cosas de amiguis, entre tanto me comentó que estaba enamorado de esta nueva banda que estaba haciendo un especie de neo soul fantástico y grandilocuente. En efecto, la música de Hiatus Kaiyoté es fantástica, surrealista. HK se encuentra más en el registro de la música negra estadounidense que está redescubriendo y reinterpretando el soul, RnB o Jazz del pasado. Y todo, sin ser negros... ni estadounidenses! (¡es apropiación cultural! ¡escándalo!) En cualquier caso, cada canción en este album es un deleite. Llenas de groove, contrapuntos funk que me recuerdan a algunos artistas de Stones Throw (Shafiq Husain, Dudley Perkins, Georgia Anne Muldrow), sin hablar de la dulce voz de Erykah Badu o las indagaciones soul de Kendrick Lamar. Su música también destila progresismo a la Flying Lotus. Las líricas de Nai Palm son preciosas, perdidas en universos de colores y paisajes oníricos. Gracias vos Quest Love, por la recomendación.  

20. Orval Carlos Sibelius - Superforma (2013) 


      Orval Carlos Sibelius (Alex Monneau and co), brasileño parisino, puso todas sus fuerzas Kosmische en este álbum. Un album totalmente retro, que suena a psicodelia de la mera época, con un conjunto de instrumentación, melodías y progresiones que deletaría a los Beatles, y con un sentido estructural pop que recuerda a la sensibilidad de Radiohead. Superforma es un viaje sonoro con varias capas, y es un placer descubrir la profundidad del viaje. Desintegracao es una  perla pop psicodélica, mientras que Spinning Round toma caminos alternos, pasando por experimentaciones hindú y teclados alucinantes. Es la densidad de las composiciones lo que hace de este disco una obra super agradable. Una cebolla psicodélica con capas y sabores inesperados. Por si fuera poco, el sonido de Orval Carlos Sibelius es claramente un sonido de la tradición pop o indie francesa que le rinde tributo a los sonidos del pasado galo, esa exquisitez en la composición y el inevitable "cool"-ismo de bandas como Stereolab o Air.

19. Das Racist - Sit Down, Man (2010)


      Das Racist, compuesto por Himanshu Suri alias Heems, Victor Vasquez  alias Kool A.D y Ashok Kondabolu alias Dap, fue una banda de rap formada en Brooklyn Nueva York. El Segundo mixtape del trío suena estilísticamente como un album hip hop de la rama de De La Soul o Beastie Boys, actualizado para la década venidera. Es un hip hop que no se toma demasiado en serio, todo lo contrario, They called us joke rap, we kind of weed rap dice Heems... pero es en esa libertad y autoparodia que se vuelven brillantes. También, en su sentido sarcástico de lo que se entiende por fama, éxito, inteligencia, etc, en las sociedades occidentalizadas. Solo hay que ponerle un poco de coco a sus líricas y a la estructura de sus rimas. En su mayoría se trata de un juego de asociación libre basado en la búsqueda de rimas bien hechas, basadas en un amplio espectro cultural. De alguna manera logran rapear en un mismo flow sobre fumar mota, el escritor Aimé Cesaire, la marca de vestir Nautica (entre muchas otras marcas que mencionan) o George Costanza de Seinfeld.  Con esto,  logran establecer un estilo propio basado en aparentar que no saben lo que están haciendo, demostrando al mismo tiempo todo lo contrario.

18. Nicolas Jaar - Sirens (2016)
      El mensaje subyaciente de este album es una crítica social, enraizada en el sentimiento de inercia o la imposibilidad colectiva en la que nos encontramos en tiempos presentes.  Es significativo que sea una persona, mitad chilena, mitad gringa, el originario. El mensaje es el siguiente: hemos perdido el sentido de la historia y la sociedad que nos rodea es una jaula de hierro, bonita pero dura y fría.  En el momento en que Jaar decidió politizar su universo sonoro, su música, que de por sí era una electrónica minimalista e introspectiva interesante, accedió a un estado distinto pero rico en sentido y en posibilidades. Sigue siendo música contemplativa y espaciada, pero Jaar le agrega otras dinámicas al conjunto. La canción Governor, por ejemplo, suena al inicio como algo que podría haber hecho UNKLE, por las tonalidades que emplea y la simplicidad rock de la instrumentación, transformándose paulatinamente en un opus catártico que termina por perderse en el camino. La canción "No", por su parte, es una cumbia glitch, lenta e introspectiva, en la que se repite la idea de los cambios que no son cambios, la serpiente que se muerde la cola. Las Sirenas que nos cautivan a la vez que nos deslumbran. "Nicolas Jaar está en todo".

17. Metz - Metz (2012)
      En la década de 2010 hubo un resurgimiento nostálgico de los sonidos alternativos noventeros. Shoegaze, Pop Punk, Emo, Grunge, etc, todos pasaron por las manos de músicos que buscaban reactualizar esa época, con o sin el interés genuino por decir algo nuevo, usando las claves melódicas y estructuras de ese entonces. Metz entra en el grupo de bandas que buscaron decir algo nuevo, a la vez que le rinden tributo al "poder crudo" de esa época. ¿Y qué banda fue más "cruda" y agresiva que Nirvana, en la época que sacaron su primer disco, Bleach?  Metz suenan en su primer disco como una banda que se formó con una copia del Bleach sonando perpetuamente en el fondo de su inconsciente colectivo.  La genialidad de su música, sin embargo, es la amalgama de estilos y los puentes que logran establecer entre subgéneros que nacieron en ese entonces. Metz no solo es una reactualización de Nirvana, junto a bandas como The Men o Destruction Unit, buscan reactualizar el noise rock noventero a través de canciones rock directas, repetitivas y ruidosas, a veces psicodélicas.  Rock efectivo, adictivo y potente.

16. Yob - Clearing the Path to Ascend (2014)
     El título suena como el leitmotif de toda la orquestación presente en este album. En efecto, el sentimiento que le puso el power trio de Oregon a este conjunto de canciones es de absoluta trascendencia. Por algo es descrito el sonido de Yob en el interné como "Doom épico". Es poco decir. Las composiciones de Yob son lentas y masivas, sin ser monotonas. Los riffs están en constante transformación, y la voz de Mike Scheidt es suficientemente amplia y polifacética que constituye un complemento indispensable al conjunto. Clearing The Path To Ascend es un album excelente porque cada canción (son cuatro en total) aporta de manera única al conjunto. La primera canción es una pieza doom lenta e hipnótica. En la segunda canalizan a su Neurosis interno, creando en auténtico maelstrom sonoro. En Unmask the Spectre, empieza oficialmente la ascensión, una canción con una guitarra siniestra que desemboca en uno de los momentos más épicos del album, y termina por recaer en un riff doom pesadísimo. La última canción, Marrow, termina de puntualizar el album gracias a una melodía pegajosa, la voz claro oscura de Scheidt y la grandilocuencia de un doom que es tan pesado como esperanzador

15.  Deftones -Diamond Eyes (2010)
Me costó recobrar el gusto por los Deftones en la época cuando sacaron este disco. Fueron una banda que idolatré en mi mera adolescencia, los vi varias veces en vivo, y siempre tuve ese especie de crush que le tiene uno a bandas que amó en algún momento de la vida. Pero cuando salió Saturday Night Wrist en 2006 sentí que habían topado en su creatividad.  Cuatro años después, la banda regresa con su quinto album; un disco influenciado en gran medida por una tragedia personal que afectará al grupo de hermanos carnales: un accidente de carro en 2008 que deja al bajista Chi Cheng en un estado de coma. La tragedia es el catalizador que revitalisa al grupo. Con Diamond Eyes la banda mantiene ese trademark de sonido pesado y metaloso, con tintes shoegaze y con un tono de guitarra tipo Meshuggah. Tampoco es particularmente experimental el disco. Es otra cosa… es un discos que potencia el sonido pesado y melódico que patentaron, pero con una alegría y creatividad renovada, en gran medida por la resilencia del grupo de amigos que perdieron a un miembro.

14-13-12. Swans -The Seer / To Be Kind / The Glowing Man (2012 - 2016) 
Lejos del mainstream y la estética pop, se encuentra un universo musical con artistas que, al hacer música, canalizan un linaje artístico que parece responder a otra cosa. Esa otra cosa, una otredad extraña que le debe más a la lenta progresión de la cultura, arraigada en la historia precisa de un espacio/territorio, compuesta por ritos y ceremonias. Swans, como algunos de sus contemporáneos (Current 93, Coil, June of ), son los herederos de esta tradición. Su imaginario trasciende y se oponen frontalmente a los formatos de la industria musical. Por eso es que el renacimiento de Swans en esta década ha sido tan refrescante para la música alternativa. Es regresar a ese secreto oscuro y atemporal, que el mensaje vehiculado en canciones aparentemente pop puede ser un portal al pasado y a estructuras profundas de la experiencia humana.

The Seer, junto a To Be Kind y The Glowing Man componen una trilogía intensa de composiciones hechas por, la nueva iteración de Swans, dirigida por Michael Gira. Con los años de perspectiva, parece claro que los tres albumes hacen parte de un mismo impulso creativo, basado en la creación de ambientes de trance, aullidos del inconsciente, explosiones catárticas y momentos introspectivos. Asimismo, la progresión entre discos  también parece tener un "meta" sentido. The Seer es la obra más oscura, es la explosión inicial y las declaraciones sobrenaturales o la formación inicial de la consciencia. En To Be Kind, la bestia camina y piensa, y comienza a sentir y a gritar las necesidades del ello. La bestia es el conjunto de la experiencia humana, es belleza y crueldad reunidas. En The Glowing Man, las meditaciones del conjunto parecen volar, gracias a retoques etéreos y espaciales. Las ideas del album siguen siendo similares: las voces se elevan cantando psalmos paganos, lamentando las contradicciones humanas, la belleza y el horror cotidiano.  Escuchar a Swans no es fácil, pero la gratificación final, para las personas que le encuentran placer a las obras artísticas paradójicas, es grande.


11. BADBADNOTGOOD – III (2014)
BADBADNOTGOOD son una banda que pareciera que se dedica a hacer canciones jazz en honor al arte del cratedigging en el hip hop. Es un combo de músicos que parecen directos salidos de la Julliard, estudiando a los grandes del jazz en clase de día, dejandose llevar el jazz modal de Miles Davis o las reinterpretaciones jazz-RnB de Madlib de noche. El resultado de sus composiciones cautiva al ser estructuralmente jazz o RnB (clásico), a la vez que suenan completamente actuales, para nada retro. Esa particularidad de su música ha conducido al cuarteto a colaborar con artistas tan variados como Ghostface Killah, Vince Staples, Colin Stetson, Kaytranada, aun si son primordialmente una banda de jazz. La música de esta banda es inmediata, suave sin ser easy listening, dinámica y progresiva, con una calidad de composición fascinante. Sin olvidar el barrio hip hop que sueltan de vez en cuando, arrasando todo en su paso. En su primer album, III, el cuarteto demuestra hábilmente esa fusión de estilos, pasando hábilmente de canciones post bop a jazz hip hop, a momentos más tranquilos.
       10. Algiers - The Underside of Power (2017)
       A la Iglesia de Franklin James Fisher y compañía, si iría. Sería una experiencia trascendente de otro tipo. Enfrente del altar, el pastor Pantera Negra lanzaría su sermón revolucionario, flanqueado por coros gospel a su izquierda, un sintetizador y guitarras eléctricas a la derecha. Es que la música de la banda de Atlanta es una mezcla inédita de rock, noise, industrial, gospel y soul. Al principio puede parecer extraña, porque lo es, si nos aferramos al  los estándares del rock. Conforme se disipa el sentimiento de sorpresa, lo que queda es un sonido intenso, denso, dinámico. El segundo álbum de esta banda atípica es una explosión sonora que ataca tus sentidos de varias maneras. Una producción distorsionada en la que resaltan las baterías programadas frenéticas, los teclados ochenteros y la voz de crooner mesiánica de Fisher. Lo que amarra el conjunto es una columna vertebral dance punk junto a las líricas políticas radicales del cantante. En el mundo de Algiers, la urgencia de una auténtica revolución es la prioridad, y, con el mundo en llamas, ¿quién soy yo para refutarlo?   
       9. Run The Jewels – Run The Jewels (2013)
EL matrimonio Norte y Sur del hip hop. “El-P” (El-producto) con Killer Mike, Brooklyn copulando con Atlanta con Amerikkka’s most wanted sonando de fondo. El coolismo frío y duro de NY con el sudor groovy del sur negro estadounidense. El resultado es un hip hop energético, con líricas muchas veces políticas, astutas, fanfarrónas, siempre demoledoras. Run The Jewels son el Rage Against The Machine de 2010, por la energía bombástica y consciente que desplegan. No es casualidad que hayan enlistado a Zack de la Rocha para una rola en su segundo album. Pero el primer album que sacaron es el mejor, no se confundan. Es el que quema más lento y pega más fuerte, a la larga. La producción tiene el sello clásico de EL-P: música urgente, energética y potente, con sirenas y destellos futuristas. El intercambio de versos entre él y Killer Mike es excelente, con una química innegable. El disco consta de suficientes momentos distintos, en los que los MCs nos demuestran su gran habilidad para rapear, mientras que El Producto nos deleita con unas de sus mejores producciones (la homónima Run The Jewels, Job Well Done, Get It). Un disco indispensable de hip hop contemporáneo.

8. Jessy Lanza - Oh No (2016)
En un mundo paralelo, más mágico y romántico que este, Jessy Lanza es la estrella pop que llena estadios. De cierta manera, Lanza es la heredera underground de la mística ochentera instituída por Prince o Madonna. Solo que en este underground, el pop  que reina está despojado de producciones chiclosas y pretenciones universalistas. Reina, en realidad, un minimalismo chic y demandas románticas personales. Así es como el universo sonoro de Lanza es un puente entre la genialidad de las megaestrellas ochenteras y el sonido contemporáneo de productores de electrónica vaporosos como Junior Boys, Caribou o Andy Stott. Aunque su sonido no es únicamente una síntesis de estilos. Su sonido, propio y personal, es tributario de una tradición de pop experimental minimalista e influenciado por una amplia gama de sonidos y ritmos. En este disco, Lanza parece influenciada por sonidos modernos desde el footwork, a formas de electro africano (a veces sonando para nuestros oídos como un especie de reggaeton esquelético), sin olvidar el eterno retorno a la vibrante melancolía del house. Un disco que vale toda la pena y que se revela conforme se repiten las escuchas, pese a su inmediatez pop.
 7. Death Grips -The Money Store /No Love Deep Web (2012) 

Una razón para tomar en cuenta ambos albumes en un mismo sentón es que, al final, ambos discos hacen parte de un mismo mini período para Death Grips. Una banda que causó tanto impacto cuando sacó su primer mixtape, que fue cortejada y luego firmada por la disquera Epic. The Money Store, publicado en abril 2012, fue el primer disco oficial de la banda y el primero para Epic. No Love Deep Web, por su parte, fue filtrado en línea a propósito por la banda en octubre del mismo año, y condujo al fin de la relación con la disquera. De cierto modo, son los albumes más accesibles de Death Grips, una banda que ha construido su reputación con abstracciones lacerantes de noise y beats agresivos, la batería maniática de Zach Hill (antiguo lider de la banda Hella) y el nihilismo paranoico, ahogado, de MC Ride. Aunque a veces pareciera que la banda es un especie de gusto adquirido, por lo poco accesible que pueden sonar a veces, los dos discos son lo suficientemente directos y percutantes para poder ser apreciados por fans de metal, de noise, de música extrema o de hip hop experimental en general. En ambos discos se repite la tónica de Death Grips más atractiva, para mi gusto: una producción raquítica, canciones bombásticas manejadas por beats infecciosos, explosiones rítmicas, líricas obtusas, de las que desborda la imaginación de un lunático. Cuando emergió Death Grips, se hablaba de un especie de sonido futurista distópico único para su época y que tal vez sería mejor comprendido más adelante. 8 años después, nada suena como Death Grips, pese a los intentos de algunos, no hay otras bandas como ellos, lo único que si refleja esa visión futurista esla locura de un mundo cada vez más insensato y oscuro.


6. Tirzah - Devotion (2018)


El debut de la londonera, un album que brilla por la vulnerabilidad a flor de piel que desplega Tirzah Mastin, mujer de 32 años, con la ayuda de su mejor amiga, Micachu, artista responsable del soundtrack de la lica Under The Skin (Jonathan Glazer, 2013).
Vulnerabilidad y simplicidad. Se trata de 11 canciones, cortas, lacónicas, lentas, de ambiente "depre", extrañas, en las que la cantante plasma sus reflexiones sobre el amor perdido, idealizado o vivido.
Una simplicidad contundente y bella que no había escuchado desde el debut de the XX. Es una contemplación melancólica sobre el amor, el deseo, el anhelo de lo que fue, en una mirada, en un acto… Devotion triunfa por la delicadeza de las composiciones, los ritmos lentos (que recuerdan a Mount Kimbie o los inicios de James Blake), la simplicidad vulnerable de las notas de sintetizador que pululan de trasfondo, y la sensibilidad de Mastin.
 

5. Enablers - Blowned Realms and Stalled Explosions (2011)

Enablers es una banda absolutamente genial, tan alejada del coolismo hipster o el chicle mainstream, que su música desaparece entre la millonada de sonidos contemporáneos publicados y compartidos. Esto no debería ser así, si solo se promoviera más su música y confiáramos en el puro placer que produce escucharlos.
Enablers, banda de San Francisco, liderada por el poeta y escritor Pete Simonelli, es un proyecto en el cual Simonelli plasma sus poemas y reflexiones spoken word en una lona post-rock, que suena a un cruce entre Fugazi y Slint.  En el cuarto y último album que sacaron, continuaron perfeccionando esa especial amalgama de palabras y música. Las palabras del poeta que combinan con una música a veces explosiva, intimista, compleja… es música dirigida por una cascada de arpeggios atonales, con una voz estoica que balbucea ideas luchando al mismo tiempo en contra de una marea de instrumentación sincopada. Si es bastante original escuchar un disco de rock con un vocalista que habla más que canta, la absoluta genialidad de este album se encuentra más bien en la calidad de las composiciones y la bellísima dinámica melódica instalada por las guitarras de Joe Goldring y Kevin Thomson.


4. Cattle Decapitation - The Anthropocene Extinction (2015)


Cattle Decapitation es el héroe que nos merecemos, no el que necesitamos. Cattle Decap es una banda de Death Metal Progresivo vegana que ha comprendido la crisis de la humanidad mejor que nadie. Las canciones que componen este disco son conflagraciones sonoras contra la conformidad, estúpidamente piadosa ante la destrucción de la naturaleza, con riffs demoledores y refranes dramáticos, "boosteados" por la inigualable voz de Travis Ryan. Cada refrán en cada canción de este album es una oda a la destrucción del mundo, porque el ser humano es el único responsable de su destino anunciado. Y... todo eso suena muy bien, pero ¿quid de la música? Pues, es simplemente excelente. Con este album, que siguió el canónico Monolith of Inhumanity, la banda potenció la receta del disco anterior: una producción más potente, la multiplicación de riffs y tempos ultra rápidos, junto al desarrollo de la voz camaleónica de Ryan. La melodía en la voz y la multiplicación de cambios de tempo e ideas de riffs convirtieron a esta banda en algo más que una banda de Death/Grind, similar a Strapping Young Lad en los años noventa, liderada por otro freak vocal, don Devin Townsend. Con The Anthropocene Extinction, la banda siguió el diseño de Monolith, pero potenció el aspecto melódico de las composiciones, casando las elevaciones agudas del vocalista con refranes épicos y blastbeats asesinos. ¡Discazo!

3. Converge - All We Love We Leave Behind (2012)


Para los que me conocen personalmente, saben que Converge es una de mis bandas favoritas, y Jane Doe (2001) uno de mis álbumes favoritos. Razón por la cual, como con Deftones, tiendo a ser más tradicionalista, sin ponerle mucha atención a las producciones más recientes. Pero este disco no solo superó mis expectativas, sino que ahora lo veo como el 1B  a la par de Jane Doe. Esta es la obra más madura del grupo, que refleja los años de progresión de por medio. Con este album dejaron de ser los kids enojados que tocaban en sótanos oscuros y húmedos, y cada uno de los miembros ascendió a otro nivel personal y musical. Cuando salió este disco, Kurt Ballou ya era un productor experimentado, Jacob Bannon un artista y empresario consagrado (como pintor, como dueño del sello Deathwish), Ben Koller llevaba años prestando sus talentos inigualables de bateriista a varias bandas y Nate Newton un compositor bien fogado, con proyectos como Old Man Gloom y Doomriders. Pero Converge, su bebé, también se merecía toda la atención del cuarteto, y la suma de talento. Con All We Love We Leave Behind, El cuarteto logra sacar un disco de "death and roll" pulverizante, haciendole honor al sonido sueco metalero, menos basado en la multiplicación de planos caóticos, y más en mantener una esencia salvaje, punk, y rocanrol, con una claridad en el sonido que no se tenía hasta ahora. El disco es el resultado de una banda en su cúspide de madurez, que no ha perdido aun su edge y que mantienen la frescura de sus composiciones, directas y claras, al buche.

2. Flying Lotus - Cosmogramma (2010)


Es posible argumentar que el sonido pop mainstream de esta década no sería lo que es sin las contribuciones, desde el underground, de artistas de música electrónica experimental como Flying Lotus, Hudson Mohawke, Rustie, Lunice o Arca. En particular, Flylo es uno de los pioneros del cruce entre el hip hop y jazz que aparece seguidamente en producciones de hip hop o RnB (un cruce distinto del que inició A Tribe Called Quest en los noventas).
La influencia de Flylo es evidente, por la importancia y la calidad de producciones que salieron de su disquera, Brainfeeder, así como por conseguir acercar a la juventud sónica millenial al jazz. Pero en donde este artista brilla más, es en su trabajo como compositor.
Cosmogramma es una experiencia auditiva que me recuerda el impacto que tuvo Kid A en el paisaje pop en la década anterior. Es un disco fácil de escuchar, placentero, pero denso y complejo para desenmarañar, a la vez.  El tercer álbum del alter ego de Steven Ellison es la síntesis perfecta del sonido Flying Lotus. Es un especie de collage musical, producido por una mente inquieta que salta hábilmente entre una cantidad de sonidos extraños y tendencias musicales.  música electrónica con bajos aplastantes y un sentido del ritmo hip hop delicioso, pero también, experimental, con elementos de freejazz, psicodelia y momentos de genialidad libre dignos de un Bitches Brew.


1. Björk - Vulnicura (2015) 

A todos nos han roto el corazón en alguna ocasión. Todos hemos sentido el desgarrante sentimiento de perder a alguien. En el fondo, Björk siempre ha sido la artista de la ruptura amorosa, aunque no lo supieramos hasta el momento en que sacó este album. Respaldada por una de las mejores productoras de música electrónica vanguardista, la venezolana Arca, la Islandesa generó un album entero alrededor del tema de la ruptura. Björk desembocó en una obra de arte estéticamente bella y esperanzadora. Es decir poco. Este es un album concepto que explora temáticamente las diferentes fases emocionales de una ruptura: la confusión inicial, la duda, el recuerdo, el dolor, la añoranza de los proyectos comunes, la dolosa aceptación. Concluye, en las últimas tres canciones, elevando el dolor y melancolía de la separación a un nivel superior de poesía, filosofía y arte.
 El estilo harmónico del disco es el pegamento que le da la coherencia general al disco. Es un disco repleto de cuerdas clásicas que le dan ese toque grandioso al conjunto, complementadas de manera peculiar por los glitches y los beats minimalistas y quebrados de Arca. Con los beats y la ambientación electrónica entonces, el duo consigue crear un sentimiento permanente de fragilidad y melancolía, que se mezcla de manera disímile con la historia que cuenta la artista a lo largo de cada movimiento. El resultado final es una obra completa en la que las distintas capas musical, sentimental, poética, se complementan entre sí de forma fantástica. 

18.1.20

Top 25 (¿27?) discos de la década (5/5)

Llegamos al top 5 (que mágicamente se transforma en un top 6). Si los previos 23 discos que he presentado en este listado son todos discos super recomendables, los últimos seis que voy a presentar son escucha obligatoria, casi que, para cualquier amante de música. ¡Déjense de sectarismos y déjense llevar por la delicadeza, brutalidad, experimentación, la complejidad o la simplicidad de las obras siguientes, he dicho!

5. Tirzah - Devotion (2018)


El debut de la londonera, un album que brilla por la vulnerabilidad a flor de piel que desplega Tirzah Mastin, mujer de 32 años, con la ayuda de su mejor amiga, Micachu, artista responsable del soundtrack de la lica Under The Skin (Jonathan Glazer, 2013).
Vulnerabilidad y simplicidad. Se trata de 11 canciones, cortas, lacónicas, lentas, de ambiente "depre", extrañas, en las que la cantante plasma sus reflexiones sobre el amor perdido, idealizado o vivido.
Una simplicidad contundente y bella que no había escuchado desde el debut de the XX. Es una contemplación melancólica sobre el amor, el deseo, el anhelo de lo que fue, en una mirada, en un acto… Devotion triunfa por la delicadeza de las composiciones, los ritmos lentos (que recuerdan a Mount Kimbie o los inicios de James Blake), la simplicidad vulnerable de las notas de sintetizador que pululan de trasfondo, y la sensibilidad de Mastin.
 
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4. Enablers - Blowned Realms and Stalled Explosions (2011)

Enablers es una banda absolutamente genial, tan alejada del coolismo hipster o el chicle mainstream, que su música desaparece entre la millonada de sonidos contemporáneos publicados y compartidos. Esto no debería ser así, si solo se promoviera más su música y confiáramos en el puro placer que produce escucharlos.
Enablers, banda de San Francisco, liderada por el poeta y escritor Pete Simonelli, es un proyecto en el cual Simonelli plasma sus poemas y reflexiones spoken word en una lona post-rock, que suena a un cruce entre Fugazi y Slint.  En el cuarto y último album que sacaron, continuaron perfeccionando esa especial amalgama de palabras y música. Las palabras del poeta que combinan con una música a veces explosiva, intimista, compleja… es música dirigida por una cascada de arpeggios atonales, con una voz estoica que balbucea ideas luchando al mismo tiempo en contra de una marea de instrumentación sincopada. Si es bastante original escuchar un disco de rock con un vocalista que habla más que canta, la absoluta genialidad de este album se encuentra más bien en la calidad de las composiciones y la bellísima dinámica melódica instalada por las guitarras de Joe Goldring y Kevin Thomson.

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3. Cattle Decapitation - The Anthropocene Extinction (2015)


Cattle Decapitation es el héroe que nos merecemos, no el que necesitamos. Cattle Decap es una banda de Death Metal Progresivo vegana que ha comprendido la crisis de la humanidad mejor que nadie. Las canciones que componen este disco son conflagraciones sonoras contra la conformidad, estúpidamente piadosa ante la destrucción de la naturaleza, con riffs demoledores y refranes dramáticos, "boosteados" por la inigualable voz de Travis Ryan. Cada refrán en cada canción de este album es una oda a la destrucción del mundo, porque el ser humano es el único responsable de su destino anunciado. Y... todo eso suena muy bien, pero ¿quid de la música? Pues, es simplemente excelente. Con este album, que siguió el canónico Monolith of Inhumanity, la banda potenció la receta del disco anterior: una producción más potente, la multiplicación de riffs y tempos ultra rápidos, junto al desarrollo de la voz camaleónica de Ryan. La melodía en la voz y la multiplicación de cambios de tempo e ideas de riffs convirtieron a esta banda en algo más que una banda de Death/Grind, similar a Strapping Young Lad en los años noventa, liderada por otro freak vocal, don Devin Townsend. Con The Anthropocene Extinction, la banda siguió el diseño de Monolith, pero potenció el aspecto melódico de las composiciones, casando las elevaciones agudas del vocalista con refranes épicos y blastbeats asesinos. ¡Discazo!
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2. Converge - All We Love We Leave Behind (2012)


Para los que me conocen personalmente, saben que Converge es una de mis bandas favoritas, y Jane Doe (2001) uno de mis álbumes favoritos. Razón por la cual, como con Deftones, tiendo a ser más tradicionalista, sin ponerle mucha atención a las producciones más recientes. Pero este disco no solo superó mis expectativas, sino que ahora lo veo como el 1B  a la par de Jane Doe. Esta es la obra más madura del grupo, que refleja los años de progresión de por medio. Con este album dejaron de ser los kids enojados que tocaban en sótanos oscuros y húmedos, y cada uno de los miembros ascendió a otro nivel personal y musical. Cuando salió este disco, Kurt Ballou ya era un productor experimentado, Jacob Bannon un artista y empresario consagrado (como pintor, como dueño del sello Deathwish), Ben Koller llevaba años prestando sus talentos inigualables de bateriista a varias bandas y Nate Newton un compositor bien fogado, con proyectos como Old Man Gloom y Doomriders. Pero Converge, su bebé, también se merecía toda la atención del cuarteto, y la suma de talento. Con All We Love We Leave Behind, El cuarteto logra sacar un disco de "death and roll" pulverizante, haciendole honor al sonido sueco metalero, menos basado en la multiplicación de planos caóticos, y más en mantener una esencia salvaje, punk, y rocanrol, con una claridad en el sonido que no se tenía hasta ahora. El disco es el resultado de una banda en su cúspide de madurez, que no ha perdido aun su edge y que mantienen la frescura de sus composiciones, directas y claras, al buche.

1. Flying Lotus - Cosmogramma (2010)


Es posible argumentar que el sonido pop mainstream de esta década no sería lo que es sin las contribuciones, desde el underground, de artistas de música electrónica experimental como Flying Lotus, Hudson Mohawke, Rustie, Lunice o Arca. En particular, Flylo es uno de los pioneros del cruce entre el hip hop y jazz que aparece seguidamente en producciones de hip hop o RnB (un cruce distinto del que inició A Tribe Called Quest en los noventas).
La influencia de Flylo es evidente, por la importancia y la calidad de producciones que salieron de su disquera, Brainfeeder, así como por conseguir acercar a la juventud sónica millenial al jazz. Pero en donde este artista brilla más, es en su trabajo como compositor.
Cosmogramma es una experiencia auditiva que me recuerda el impacto que tuvo Kid A en el paisaje pop en la década anterior. Es un disco fácil de escuchar, placentero, pero denso y complejo para desenmarañar, a la vez.  El tercer álbum del alter ego de Steven Ellison es la síntesis perfecta del sonido Flying Lotus. Es un especie de collage musical, producido por una mente inquieta que salta hábilmente entre una cantidad de sonidos extraños y tendencias musicales.  música electrónica con bajos aplastantes y un sentido del ritmo hip hop delicioso, pero también, experimental, con elementos de freejazz, psicodelia y momentos de genialidad libre dignos de un Bitches Brew.

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0. Björk - Vulnicura (2015) 
Aquí vuelvo a hacer trampa. La verdad no hice bien los cálculos (perdoname jesusito por existir), pero con tan poca cantidad de discos mencionados, me perdonarán por agregar un peldaño más, para hablarles del mejor disco de la década.
A todos nos han roto el corazón en alguna ocasión. Todos hemos sentido el desgarrante sentimiento de perder a alguien. En el fondo, Björk siempre ha sido la artista de la ruptura amorosa, aunque no lo supieramos hasta el momento en que sacó este album. Respaldada por una de las mejores productoras de música electrónica vanguardista, la venezolana Arca, la Islandesa generó un album entero alrededor del tema de la ruptura. Björk desembocó en una obra de arte estéticamente bella y esperanzadora. Es decir poco. Este es un album concepto que explora temáticamente las diferentes fases emocionales de una ruptura: la confusión inicial, la duda, el recuerdo, el dolor, la añoranza de los proyectos comunes, la dolosa aceptación. Concluye, en las últimas tres canciones, elevando el dolor y melancolía de la separación a un nivel superior de poesía, filosofía y arte.
 El estilo harmónico del disco es el pegamento que le da la coherencia general al disco. Es un disco repleto de cuerdas clásicas que le dan ese toque grandioso al conjunto, complementadas de manera peculiar por los glitches y los beats minimalistas y quebrados de Arca. Con los beats y la ambientación electrónica entonces, el duo consigue crear un sentimiento permanente de fragilidad y melancolía, que se mezcla de manera disímile con la historia que cuenta la artista a lo largo de cada movimiento. El resultado final es una obra completa en la que las distintas capas musical, sentimental, poética, se complementan entre sí de forma fantástica. 


Llegamos al final. Los dejo con los 22 albumes que entrarían en mi top 50 y que me costó mucho no agregar a la lista final. 



28. Big Boi – Sir Lucious Left Foot… The Son of Chico Dusty (2010)
29. Women - Public Strain (2010)
30. Danny Brown – Atrocity Exhibition (2016)
31. Angel Olsen – My Woman (2016)
32. Flying Lotus – You’re Dead! (2015)
33. Rustie – Glass Swords (2011)
34. Dj Rashad – Double Cup (2014)
35. Quasimoto – Yessir Whatever (2013)
36. Lord Mantis – Death Mask (2014)
37. Chelsea Wolfe – Pain Is Beauty (2013)
38. El Guincho – Pop Negro (2010)
39. Childish Gambino - Because the Internet (2013)
40. Eyehategod – Eyehategod (2014)
41. PJ Harvey – Let England Shake (2011)
42. Black Midi – Shlaggenheim (2019)
43. Hangman´s Chair – Banlieue Triste (2018)
44. The Body – I Have Fought Against It, But I Can´t Any Longer (2018)
45. Liars - Sisterworld (2010)
46. Aphex Twin - Syro (2014)
47. Colin Stetson & Sarah Neufeld – Never Were the Way She Was (2015)
48. Slowdive – Slowdive (2017)
49. Thundercat – Apocalypse (2013)
50. Billy Woods - Hiding Places (2019)
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8.1.20

Top 25 discos de la década (4/5)


¡Llegamos al top 10! Enseguida verán la selección de 10 a 5, antes de concluir el listado con la crème de la crème, los mejores 5 discos.  
10.  BADBADNOTGOOD – III (2014)
BADBADNOTGOOD son una banda que pareciera que se dedica a hacer canciones jazz en honor al arte del cratedigging en el hip hop. Es un combo de músicos que parecen directos salidos de la Julliard, estudiando a los grandes del jazz en clase de día, dejandose llevar el jazz modal de Miles Davis o las reinterpretaciones jazz-RnB de Madlib, atrincherados en sus cuartos, de noche. El resultado de sus composiciones cautiva al ser estructuralmente jazz o RnB (clásico), a la vez que suenan completamente actuales, para nada retro. Esa particularidad de su música ha conducido al cuarteto a colaborar con artistas tan variados como Ghostface Killah, Vince Staples, Colin Stetson, Kaytranada, aun si son primordialmente una banda de jazz. La música de esta banda es inmediata, suave sin ser easy listening, dinámica y progresiva, con una calidad de composición fascinante. Sin olvidar el barrio hip hop que sueltan de vez en cuando, arrasando todo en su paso. En su primer album, III, el cuarteto demuestra hábilmente esa fusión de estilos, pasando hábilmente de canciones post bop a jazz hip hop, a momentos más tranquilos que recuedan el shades of blue de Miles Davis. Son en mi opinión la banda más emocionante de la actualidad.
       9. Algiers - The Underside of Power (2017)
       A la Iglesia de Franklin James Fisher and co sí iría. Sería una experiencia trascendente de otro tipo. Enfrente del altar, el pastor Pantera Negra lanzaría su sermón revolucionario, flanqueado por coros gospel a su izquierda, un sintetizador y guitarras eléctricas a la derecha. Es que la música de la banda de Atlanta es una mezcla inédita de rock, noise, industrial, gospel y soul. Al principio puede parecer extraña, porque lo es, si nos aferramos al  los estándares del rock. Conforme se disipa el sentimiento de sorpresa, lo que queda es un sonido intenso, denso, dinámico. El segundo álbum de esta banda atípica es una explosión sonora que ataca tus sentidos de varias maneras. Una producción distorsionada en la que resaltan las baterías programadas frenéticas, los teclados ochenteros y la voz de crooner mesiánica de Fisher. Lo que amarra el conjunto es una columna vertebral dance punk junto a las líricas políticas radicales del cantante. En el mundo de Algiers, la urgencia de una auténtica revolución es la prioridad, y, con el mundo en llamas, ¿quién soy yo para refutarlo?   

8. Run The Jewels – Run The Jewels (2013)
EL matrimonio Norte y Sur del hip hop. “El-P” (El-producto) con Killer Mike, Brooklyn copulando con Atlanta con Amerikkka’s most wanted sonando de fondo. El coolismo frío y duro de NY con el sudor groovy del sur negro estadounidense. El resultado es un hip hop energético, con líricas muchas veces políticas, astutas, fanfarrónas, siempre demoledoras. Run The Jewels son el Rage Against The Machine de 2010, por la energía bombástica y consciente que desplegan. No es casualidad que hayan enlistado a Zack de la Rocha para una rola en su segundo album. Pero el primer album que sacaron es el mejor. Es el que quema más lento y pega más fuerte, a la larga. La producción tiene el sello clásico de EL-P: música urgente, energética y potente, con sirenas y destellos futuristas. El intercambio de versos entre él y Killer Mike es excelente, con una química innegable. El disco consta de suficientes momentos distintos, en los que los MCs nos demuestran su gran habilidad para rapear, mientras que El-P nos deleita con unas de sus mejores producciones (la homónima Run The Jewels, Job Well Done, Get It). Un disco indispensable de hip hop contemporáneo.

     7. Jessy Lanza - Oh No (2016)
En un mundo paralelo, más mágico y romántico que este, Jessy Lanza es la estrella pop que llena estadios. De cierta manera, Lanza es la heredera underground de la mística ochentera instituída por Prince o Madonna. Solo que en este underground, el pop  que reina está despojado de producciones chiclosas y pretenciones universalistas. Reina, en realidad, un minimalismo chic y demandas románticas personales. Así es como el universo sonoro de Lanza es un puente entre la genialidad de las megaestrellas ochenteras y el sonido contemporáneo de productores de electrónica vaporosos como Junior Boys, Caribou o Andy Stott. Aunque su sonido no es únicamente una síntesis de estilos. Su sonido, propio y personal, es tributario de una tradición de pop experimental minimalista e influenciado por una amplia gama de sonidos y ritmos. En este disco, Lanza parece influenciada por sonidos modernos desde el footwork, a formas de electro africano (a veces sonando para nuestros oídos como un especie de reggaeton esquelético), sin olvidar el eterno retorno a la vibrante melancolía del house. Un disco que vale toda la pena y que se revela conforme se repiten las escuchas, pese a su inmediatez pop.
     6. Death Grips -The Money Store /No Love Deep Web (2012) 

Y si, estoy haciendo trampa... ya que hablé de 27 discos de la década y no 28, pero bueno. Dudo que esto cause revuelo en las redes, o que salgan netcenteros a atacar mi integridad escribiendome "groserías".  Una razón para tomar en cuenta ambos albumes en un mismo sentón es que, al final, ambos discos hacen parte de un mismo mini período para Death Grips. Una banda que causó tanto impacto cuando sacó su primer mixtape, que fue cortejada y luego firmada por la disquera Epic. The Money Store, publicado en abril 2012, fue el primer disco oficial de la banda y el primero para Epic. No Love Deep Web, por su parte, fue filtrado en línea a propósito por la banda en octubre del mismo año, y condujo al fin de la relación con la disquera. De cierto modo, son los albumes más accesibles de Death Grips, una banda que ha construido su reputación con abstracciones lacerantes de noise y beats agresivos, la batería maniática de Zach Hill (antiguo lider de la banda Hella) y el nihilismo paranoico, ahogado, de MC Ride. Aunque a veces pareciera que la banda es un especie de gusto adquirido, por lo poco accesible que pueden sonar a veces, los dos discos son lo suficientemente directos y percutantes para poder ser apreciados por fans de metal, de noise, de música extrema o de hip hop experimental en general. En ambos discos se repite la tónica de Death Grips más atractiva, para mi gusto: una producción raquítica, canciones bombásticas manejadas por beats infecciosos, explosiones rítmicas, líricas obtusas, de las que desborda la imaginación de un lunático. Cuando emergió Death Grips, se hablaba de un especie de sonido futurista distópico único para su época y que tal vez sería mejor comprendido más adelante. 8 años después, nada suena como Death Grips, pese a los intentos de algunos, no hay otras bandas como ellos, lo único que si refleja esa visión futurista esla locura de un mundo cada vez más insensato y oscuro.