21.6.18

Cine: The Public Image is Rotten




Se estrena en los próximos días este documental enfocado en el proyecto musical Public Image Ltd. Banda creada por John Lydon vocalista de los Sex Pistols luego de la implosión de esa banda punk a finales de los setenta. Un proyecto de tono contestatario tanto en la lírica como en la estética musical. 

Una banda que merece recibir mucha más atención de la que le dan. Click en este link para ver el trailer de la película: 

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14.6.18

Talking Heads - "Remain in Light"


Limitarse en la música puede ser contraproducente. Limitarse puede llevar a un artista a caer en prisiones mentales que sofocan el sentido creativo. Sin temor a errar; una banda como Talking Heads nunca se limitó y confió. Una estética bien definida sin necesidad de que la propuesta musical se volviera en “colorear con números”. Sus discos nunca cayeron en ser predecibles. No se les puede considerar como una banda que se quedó corta. Un viaje muy completo que fue mutando de disco en disco. En medio de ese viaje cae este; su cuarto monumento Remain In Light producido por Brian Eno.

En cierta forma se siente como un disco muy circular en la forma como están puestas las canciones. Las últimas dos rolas (y en especial la muy oscura “The Overload” que cierra el LP) pudieran muy bien brincar a la primera nuevamente. Todo combina y al mismo todo toda suena independiente entre sí. Lo brillante con la música que hizo el cuarteto de NY durante toda su carrera fue que podían poner una canción romántica a la par de otra cargada de su habitual “armonía nerviosa” sin desentonar. David Byrne, Tina Weymouth, Chris Frantz y Jerry Harrison supieron encontrarse en el punto medio de sus excentricidades y sacarle “el diablo a la botella” creando composiciones muy (pero muy) entretenidas.

Remain in Light es entonces un paso grandísimo a encontrar paisajes más amplios dentro de una “misión” por experimentar con nuevos ritmos. Una misión que empezó con el predecesor a este disco, Fear of Music. No está de más decir que la producción de Eno solo engrandece esa búsqueda. “Once in a Lifetime” el megahit que sirve como ojo del huracán podría definirse como una canción funk/pop con un personaje en medio de su crisis existencial de los 40 (¿Sera Byrne externalizando esos temores?), una canción atípica en su sonido y aún más en su temática. Esos son los paisajes que busca abrir Talking Heads con Remain in Light. Solo faltamos nosotros; los oyentes para completar la expedición. Tómelo usted como una invitación. (Francisco)


3.6.18

Judas Priest - "Screaming for Vengeance"


Podría ser considerado una especie de “parte aguas” o el momento donde la legendaria banda británica se apodero (junto con Iron Maiden para ser justos) del Heavy Metal como tal. No suelo ser fan de este tipo de “metal” de chumpas de cuero, machismo desmedido y guitarras chillonas un tanto triunfales peeeero me tienen que dejar tener mis gustos culposos de vez en cuando. Y vaya que este es un muy sabroso pastelito sonoro que genera culpa después de ser ingerido pero que importa; todos somos glotones alguna vez.

Screaming For Vengance de 1982 es el álbum que le trajo a Judas Priest muchísimo éxito comercial y reafirmo la posición del grupo luego del también legendario (y mas reseñado) British Steel de unos años atrás. En parte porque les trajo su mayor “hit” con “You’ve Got Another Thing Comin” pero también porque potencializo los poderes más Judas Priest de Judas Priest: La dupla de guitarras de KK Downing y Glenn Tipton así como las voz inigualable-mente metalosa y “cuernitos al aire” del gran Rob Halford.  La intro “The Hellion/Electric Eye” es un ejemplo de estos superpoderes combinados. Lo que sigue después solo va mejorando de rola en rola: La canción que le da título al disco con su rapidez y melodía “trash”. “Bloodstone” con un riff inolvidable muy a lo Tipton/Downing. La lujuriosa “Pain & Pleasure” que pone a prueba los altos y bajos de su cantante; Halford gana el examen con puntos extras. La anteriormente mencionada “You’ve Got Another Thing Comin” lo más “pop” de Priest. La banda toca y suena con todos los cilindros en óptimas condiciones: fuerte cuando debe serlo y romántico cuando pretende no serlo (rudo pero sensible).

Screaming For Vengance es un gusto culposo con sus toques empalagosos pero eso no es malo, especialmente en un género musical que se caracteriza por estos excesos. Escuchadas repetidas permiten ir descubriendo la belleza en los detalles de una música que puede pecar de pretenciosa pero que Judas Priest sabe llevar caminando por la línea de lo artístico y lo absurdo con buen balance. Solo no le pongan azúcar extra o se pasa de dulce. (Francisco)