17.9.19

Los 100: (10 - 1)



10. Queens of The Stone Age – “Songs For The Deaf” (2002) 
Como guitarrista de la influyente banda de Stoner, Kyuss; Josh Homme sentó las bases de lo que sería su proyecto más reconocido para cuando la mítica banda noventera se terminara. Queens Of The Stone Age mantiene la esencia del desert rock de Kyuss con una mezcla mas accesible, mas “sexy”. El tercer disco de la banda “Songs For The Deaf” se posiciona como la placa mas deliciosa de QOTSA. Junto a Nick Oliveri en el bajo y segunda voz quien balancea muy bien el estilo suave de Homme con un desenfreno más punk. Acompañados de dos iconos noventeros Dave Grohl en la batería y Mark Lanegan vocalista. “Songs For The Deaf” despega rápido con un coctel cargado de riffs, cambios de velocidad y canciones que rompen con lo convencional.  Enorme disco de una enorme banda.


 9. Bob Dylan – “Blood on The Tracks” (1975)
 Entre cambios artísticos y la decepción personal provocada por el divorcio de su esposa, Bob Dylan creo su álbum más íntimo y en el proceso entrego una colección de canciones que expandieron el genio de su capacidad como compositor. Fue el primer disco que compré de Dylan y sigue siendo uno de mis favoritos, lo absorbí de principio a fin aprendiendo cada lírica, cada nota. Es música que se presta a esa dedicación. “Tangled Up in Blue” es mi canción favorita del extenso catalogo de Dylan, es la perfecta unión de la prosa echa con una melodía que captura desde las primeras notas. “Shelter From The Storm”, “Simple Twist of Fate”, “Idiot Wind”, “Buckets of Rain” son piezas que derraman pasión y melancolía, canciones que se abren y exponen su profundidad al oyente dedicado.  

8. Neil Young & Crazy Horse – “Rust Never Sleeps” (1979)
Al igual que Dylan, Neil Young ha tenido una larga y variada carrera llena de cambios en dirección y estética musical. Hay muchos de sus discos que me han capturado pero mi favorito es esta declaración fantástica titulada “Rust Never Sleeps” de 1979. Un disco sólido, con canciones muy buenas que ponen al oyente ante la presencia de un cantautor profundo acompañado de su inigualable banda Crazy Horse. La portada y contraportada en términos de canciones es “Hey Hey My My”, una estupenda apología en defensa de las nuevas olas del rock y las que se van. Tocada en acústico al inicio, y en eléctrico para cerrar el álbum. “Powderfinger” y “Sedan Delivery” son himnos rockeros que se derraman de las bocinas de forma deliciosa. “Trasher” es una balada acústica que te puede sacar lágrimas. En fin, es todo un evento este LP. Neil Young es un artista que merece muchísima atención porque nunca te decepciona. Te acompaña y te hace madurar.

 7. Tool – “Aenima” (1996)
Recuerdo la emoción cuando siendo adolescente descubrí a esta banda y en especial este disco. Una cosa rara, casi marciana que sonaba a metal de otra dimensión, con letras y música que te sorprendía en cada cambio, en cada rincón. Y no digamos esos videos que MTV ponía bien de noche para no asustar a los chiquillos. “Aenima” sigue siendo mi favorito de todos los discos del cuarteto de Los Angeles que se convertiría en la banda de culto mas famosa de todos los tiempos (con los pros y contras que eso significa). Técnicos virtuosos, pero con una corriente entre lo psicodélico y bizarro, Tool han creado su propio bosque musical para que quienes quieran se pierdan en el entramado de sus composiciones. LSD para los oídos.


6. Tom Waits – “Rain Dogs” (1985)
Del cerebro inquieto y creativo de Tom Waits han salido muchas cosas geniales. Entre ellas esta obra maestra titulada “Rain Dogs” que desfila todas las facetas y personajes poco convencionales salidos de las historias de bajos mundos, de leyendas plagadas de villanos y antihéroes. Los piratas de “Singapore”, los proxenetas de “Union Square”, el romántico solitario de “Downtown Train”, entre muchos otros. Al ritmo de marimbas, sonidos disonantes y piano melancólico. Cuando lo escuché la primera vez pensé: “todas las canciones son tan diferentes entre sí, y son 19!”. Es un disco sumamente entretenido, divertido, emocionante cortesía de uno de los cantautores que mas me han marcado en mi vida.


5. The Rolling Stones – “Exile on Main St.” (1972)
Refugiados en Francia para evitar un juicio por evasión fiscal, los Stones despilfarraron todo su exceso, abandono y embriaguez en este disco doble de 1972. “Exile on Main St.” Suena a una fiesta a donde todos estamos invitados con el rock, blues, country y soul en la gran sopa servida para la cena de gala. Keith Richards trae riffs cubiertos de lodo del rio Mississippi.  Mick Jagger canta con la convicción que lo caracteriza, pero metiéndole un poco de alcohol a la cosa. Hay una atmosfera muy especial, muy orgánica que no se siente en ninguno de los otros discos de los Stones. Gloriosa decadencia.


4. Ramones – “Rocket to Russia” (1977)
Mas certero y memorable que su primer disco, “Rocket to Russia” te recuerda que todo lo que necesitas es ser tu mismo y pasarla bien. A la mierda con las pretensiones. “Cretin Hop” es como el hermanito hiperactivo de “Blitzkrieg Bop”. Están rolitas que pasaron al panteón del punk como “Sheena is a Punk Rocker” y “Teenage Lobotomy” todo bien empacadito con un simpatico cover de “Surfin Bird” para ponerle la cereza al helado. Los Ramones representan la simpleza, sentido del humor, rebeldía y originalidad ante un mundo que te quiere volver complaciente y aburrido.


3. Led Zeppelin – “IV” (1971) 
Recordas el momento en que los escuchaste por primera vez porque te marcaron, era algo con una potencia diferente. Para muchos ese momento vino con este disco y los primeros segundos de “Black Dog”. El cuarto disco de Led Zeppelin llega como el arribo del Titanic y te cambia lo que sabes de rock n roll por siempre. Cada rola es única, “Rock n Roll” es Little Richard en esteroides, “Battle For Evermore” con sus referencias al Señor de los Anillos es mística con sabor a medio oriente. “When The Levee Breaks” es un gigante caminando entre valles. Y por supuesto esta “Stairway To Heaven”, la monumental balada que rompió todos los récords de popularidad. Page, Bonham, Plant y Jones demostraron que la clave de las grandes bandas no radica en su virtuosidad como músicos, sino en la química y explosividad que se alcanza como uno solo.


2. Bob Dylan – “Highway 61 Revisited” (1965)
Los Estados Unidos como una carretera abierta, inspirado en los viajes de Jack Kerouac y la poesía de Dylan Thomas. El surrealismo que inicio con “Bringing It All Back Home” se torna más vivo y cautivador con este disco sucesor. Entre las estrofas de “Like a Rolling Stone” surge una generación nueva que Bob Dylan tejió durante los sesentas. Sus composiciones se volvieron en el estándar de lo que una canción popular podía alcanzar en términos de profundidad. Todavía es el estándar. Los personajes y mundos que estas canciones crearon tienen su espacio junto con los que salen de las obras de Fitzgerald o Tennessee Williams; es decir, son atemporales, legendarios. “Highway 61 Revisited” es mas que un disco, es una novela clásica.



     1.  Pink Floyd – “Dark Side of The Moon” (1973)
Un disco es ante todo una composición completa. No importa que este divido por canciones, tiene que fluir como una sola pieza donde cada detalle es clave. Te toma de la mano y no te suelta hasta que terminaste de oírlo. Te cautiva. “Dark Side of The Moon” fue el primer disco que me provoco esa sensación, causo un impacto tremendo en mis oídos adolescentes y llegando a mis 40 sigue emocionándome muchísimo. Con momentos altos y bajos al estilo de una película. David Gilmour y su guitarra melancólica tocada con una dedicación simplemente perfecta. Richard Wright llevando las notas de piano a momentos dramáticos. Roger Waters con sus liricas existenciales sobre temas introspectivos que todo ser humano enfrenta: el tiempo, la muerte, el amor, el odio, la codicia. Desde el amanecer de “Breathe” a los relojes incesantes de “Time”, la tragedia de “Great Gig in The Sky” y el blues Funky de “Money” terminando en el climax espectacular en “Brain Damage / Eclipse”. No puedo pensar en otro disco que merezca la posición más alta de mi listado. “All that is now, all that is gone, and all that’s to come…”



Allí los tienen entonces, mis discos favoritos. Esperó que hayan disfrutado leer estas líneas tanto como a mi me gusto escribirlas. Espero aún más, que disfruten la música que aquí les expuse. Nos vemos pronto…


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