Parece mentira, pero aquel bicho raro llamado “Nevermind” que desbanco al (autoproclamado) Rey del Pop en 1991 y le dio reboot a la música rock (al menos por un par de años) todavía suena fresco, potente y sincero dos décadas después. Solo era el siguiente disco del desconocido trió comandado por un Kurt Cobain cuyo corazón solo se rompió mas con la fama y la atención que su banda obtuvo. Y es que, Nirvana no “encajaba” en los convencionalismos de medios plásticos como MTV que estaban hambrientos de recuperar la poca credibilidad que la juventud les había dado en sus inicios. Credibilidad que es inalcanzable cuando el impulso comercial quiere forzosamente atarse al arte sincero, dicho sea de paso.Pero allí estaba. Brutal y honesto, “Nevermind” fue el disco que le dio voz (por cliché que eso suene) a los millones de chicos que no se identificaban con la “pomposidad” de bandas de neo metal desgastadas, ni por “rockstars” inflados a lo Axl Rose. Dicho de otra forma, los punks regresaban; pero esta vez venían de Seattle y no sonaban a Sex Pistols o a The Clash. Estos eran punks que se vestían de franela (mas por el frio del estado norteño que por imagen) y que debían su sonido al underground americano de los ochentas de Mudhoney, Sonic Youth, Husker DÜ o los Pixies por mencionar algunos. Bandas que hasta ese entonces, eran desconocidas por los medios masivos. Nirvana fue el resultado de ese “underground americano” que estaba al “Left of The Dial” como dice la canción de los Replacements.
Ellos claro, nunca vieron a Nirvana como un “imitador”, sino en cambio; le cedieron el micrófono con gratitud y cariño (léanse el ensayo de Thurston Moore sobre Nirvana que está en el box set “With The Lights Out” y me entenderán).
Fuera “Smells Like Teen Spirit”, “In Bloom” o “Come As You Are”. El desenfreno de “Breed”, el swing de “Drain You” o el humor negro de “Territorial Pissings”, cualquier rola funciona. La energía es casi incontenible. De hecho, lo termino siendo; ya para el genial “In Utero” , Nirvana sonaba como si estuviera tratando de escapar. Tal vez Cobain no fue el dueño de su propia tragedia, sino mas bien, lo fue una industria musical que 20 años después parece solo haber empeorado reciclando todo lo que le funciona para drenar las ultimas monedas que la "era digital" les quitó.
En estos días de aniversarios de bandas insignia noventeras me inspira a darle rewind a mi adolescencia, cosa que resulta imposible sin recordar aquel trió de Seattle que en poco tiempo nos enseño mucho. Al menos yo, no escuche música de la misma forma desde que le di “play” al “Nevermind” a mis 15 años por primera vez. Lo mejor sigue siendo esa sensación que da el disco muy profunda, de mandar a la mierda los sentimientos prefabricados y dar lugar a lo que nuestro corazón siente, ser sincero sobre todo con uno mismo. Come As You Are. (Francisco Valdés)

Y que le paso al bebe de la portada?. Pues crecio, claro






